Revelando el genio de Haylli

Como Walker Evans y Vivian Maier, maestros del registro documental, Alberto Haylli contó desde Junín el siglo XX con diversidad, detalle y belleza. Una muestra en ArtexArte y un libro lo exponen al mundo.

John Szarkowsky, el reconocido curador de fotografía del MoMA, escribió, para referirse al trabajo del francés Eugène-August Atget, que el fotógrafo era en parte un cazador, un historiador, un ladrón de imágenes, un taxidermista, un artesano y un poeta. Esta amplia descripción le cabe también al fotógrafo juninense Alberto Haylli (1911-1994), cuyo archivo fue rescatado y puesto en valor por un equipo comandado por Christian Rémoli a partir de su hallazgo en 2005. Parte de ese acervo, que cuenta con la extraordinaria cantidad de 95.000 negativos, 120 latas de películas en 16 mm y 500 diapositivas, está expuesto en Una memoria revelada, muestra montada en Arte x Arte, el espacio dedicado a la fotografía en Villa Crespo.

Las analogías posibles entre Haylli y Atget no terminan allí. Ambos cuerpos de obra se podrían haber perdido y sus autores haber caído en el olvido de no mediar algunas circunstancias fortuitas y, por cierto, la tenacidad y el buen ojo de sus descubridores. En el caso del artista francés, su rescate fue realizado nada menos que por Berenice Abbot; en el de Haylli, el trabajo de Rémoli, de la familia del fotógrafo y de otros actores relevantes, permiten ahora su difusión.

Retrato de un joven Alberto Haylli, en la imagen que sirvió de modelo para un mural que se exhibe en el espacio público en Junín.

La fotografía de Alberto Haylli ha estado, desde su descubrimiento, sometida a la comparación permanente con las más importantes figuras de ese arte y no faltan expertos que la colocan en un rango de paridad con las tomas de Henri Cartier-Bresson y de Vivian Maier. Las fotografías de Haylli, o al menos algunas de sus series, guardan tal vez más relación temática y estilística con las del estadounidense Walker Evans, tanto en su etapa urbana como en la secuencia de fotografías a sectores populares en Cuba, registrada en la década del 30. Hay en la amargura de Evans y en ciertas fotos de Haylli unos aires de familia realmente sorprendentes.

El público podrá ver el gran trabajo de recuperación de la obra de Haylli, con más de 150 fotografías distribuidas en las 3 salas de Arte x Arte. La muestra está organizada por núcleos temáticos, lo que facilita la comprensión contextualizada del trabajo.

Pinta tu aldea…

La planta baja del espacio recibe al visitante con fotografías familiares de Haylli y una serie de tomas con color local, situadas en Junín, donde el artista desarrolló su estilo, su carrera y su vida. Junín es constitutivo del arte de Haylli, es su pago chico, su fuente de inspiración, su musa y su punto de observación. En la serie de fotos familiares hay dos retratos increíbles del artista. El que más ha circulado, que oficia a manera de apertura de la muestra, dio pie al mural que se erigió en su homenaje, se ve a un joven Haylli, en el gesto típico del fotógrafo haciendo foco y disparando, con la mitad del rostro tapado por la cámara. El otro retrato, mucho más intenso, lo muestra con una proyección de luz sobre su figura, acentuando sus rasgos e imponiéndose sobre el fondo negro.

La bandada de palomas remite a una foto de Cartier Bresson, y es anterior.

En la pared más extensa de la sala, hay fotos de Junín: retratos de sus habitantes, de sus paisajes urbanos, de sus clubs y sus calles. De ese conjunto de obras localistas, se destacan dos, que remitirán al observador aficionado a referencias internacionales nada antojadizas. Una de ellas, tomada en 1940, muestra la Plaza 25 de Mayo colmada de gente y una bandada de palomas que vuelan hacia el cielo como surgiendo de la multitud. Es imposible no remitirse a la conocida imagen tomada por Cartier Bresson en el mercado do Bolhão en Portugal, en 1955. Las similitudes notables remarcan el carácter innovador y anticipatorio de las fotografías de Haylli. La otra toma destacada, de un temperamento bien distinto, muestra a un camión con la publicidad de cigarrillos Arizona en su caja, atravesado en una calle empedrada de Junín. La imagen entremezcla dos condiciones inescindibles de la obra del juninense, su rol de fotoperiodista y su enorme intuición artística. El camión está solo, sin nadie que lo maneje, escoltado por el follaje cerrado de los árboles de la calle, en una escena yerma y abandonada. Al mismo tiempo, es un retrato de época fenomenal, de gran valor documental, un registro de la cotidianidad y las labores locales. Esta dualidad asemeja la obra de Haylli con las tradiciones del fotoperiodismo documental estadounidense en artistas como Dorothea Lange y el propio Evans.

La mirada distanciada del objeto emparenta al trabajo de Haylli con la fotografía documental estadounidense.

Pero en la misma planta, otra foto se destaca del resto. Fue tomada en 1939 y muestra la entrada de un edificio de la calle Conde de Junín en la que un hombre con sobretodo y sombrero, se apoya reclinado sobre una de las hojas de la puerta. Su atmósfera de novela negra y los detalles compositivos llaman la atención. La sombra de los árboles pelados sobre las cortinas metálicas cerradas parecen trazos de dibujante que apenas se interrumpen con el brillo de las chapas de los profesionales del edificio. La figura enigmática del hombre invoca preguntas sin respuesta, ¿a quién espera? ¿Quién es ?¿Cuánto tiempo lleva en ese sitio?

En el primer piso se muestra lo primero que fue posible catalogar y clasificar tras encontrar el archivo: las fotos de Buenos Aires. Haylli viajaba todas las semanas de Junín a la capital y tomó una serie de fotos de espacios urbanos, de estaciones de trenes y de edificios y monumentos emblemáticos. La foto del edificio Kavanagh enmarcado por la estación de subte de Retiro es una muestra de su mirada aguda para obtener escenas precisas y contundentes. Aparecen en el mismo piso otros núcleos temáticos importantes. El deporte en general, y en especial, el automovilismo, aparecen retratados con pasión y belleza. El otro gran tema es el ferrocarril, en el que su despliegue artístico encuentra quizás una presencia más integral. Las escenas de familias obreras y las fotos nocturnas de los talleres alcanzan sus puntos más altos de resolución estética. El manejo de la luz y la sombra, la manera de esconder las fuentes lumínicas y el tratamiento casi pictórico de los paisajes duros del tren y su entorno hacen de esta secuencia un verdadero muestrario del talento fotográfico de “el gordo”.

El manejo de la luz, en las imágenes nocturnas del ferrocarril.

El segundo piso está dominado por dos núcleos. Uno, que va a recorrer la biografía de Haylli y la de Junín mismo durante toda su vida es la vida política. Junín fue, por razones circunstanciales pero importantes, un lugar muy especial para la política en los primeros años del peronismo. La familia Duarte vivía en la ciudad y entre el fotógrafo y Juan, el hermano de Eva, había una relación muy cercana. En Junín se casaron Perón y Eva y allí estuvo Haylli para hacer las fotos. Pero no todo se agotaba en el peronismo. El radicalismo tenía allí a uno de sus máximos referentes, Moisés Lebensohn, por lo que el desfile de personalidades del partido por sus calles y sus clubes era permanente. Las fotos políticas de Haylli están a mitad de camino del fotoperiodismo y del retrato artístico.

Su manejo de la técnica y su gran intuición le permitió tomar instantes memorables y llevarlos al papel de modo efectivo y bello. Su estilo se mantiene, sus fotos son instantáneas y tratan de captar el momento. No hay, como en los retratos de Richard Avedon, producción en los personajes o tratamiento de estudio. Sus fondos son contextuales y si la figura realza no es por su tratamiento frente a un plano blanco o gris, sino por personalidad y presencia escénica. El fotógrafo como historiador del que hablábamos, reaparece con fuerza en los retratos de Eva Duarte, de Perón, de Balbín, Lebensohn y Arturo Frondizi, pero también de Raúl Alfonsín, Carlos Menem o Fernando De la Rúa. Están también Hebe de Bonafini, Oscar Alende y Álvaro Alsogaray. Para darle continuidad al guión de la muestra, en el mismo piso se ubican fotografías que “el gordo” Haylli sacó trabajando como freelance para el diario La Verdad, de Junín. Hay imágenes de accidentes de tránsito, de muertos tirados en la vera de la ruta y algunas postales sociales de la ciudad. Comparten piso con dos vitrinas con fotos familiares y documentos personales.

Eva Duarte de Perón de paso por Junín, ca 1950.

En cada planta, una pantalla pasa en loop los capítulos de un documental sobre Alberto Haylli que produjo el Proyecto Haylli junto a Canal Encuentro. También hay registros de obras y notas que permitieron la clasificación y la datación del archivo. Otra vitrina exhibe las cámaras que usó durante su carrera y algunas latas de fílmico.

Una memoria revelada es una exposición importante por muchas razones. Al rescate de un personaje que condensa en su trabajo más de cinco décadas de historia argentina, de la provincia de Buenos Aires y de Junín, se suma la chance de encontrarse con un fotógrafo de una dotación técnica inusual y de una resolución estética formidable. La incorporación de Gaston Deleau, que viene de hacer de FOLA una referencia obligada para las exposiciones fotográficas, al equipo de Arte x Arte es otra buena noticia.

Alberto Haylli. Una memoria revelada.

Lugar: ArtexArte, Lavalleja 1062, CABA.
Horario: mar a vie de 14 a 20, sáb de 14 a 19.
Fecha: hasta el 13 de agosto.
Entrada: gratuita.